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Noviembre de 1970, El Tucumanazo E-Mail
 

Los sucesos de noviembre de 1970 marcaron el punto clave del ciclo de protestas en Tucumán. Desde comienzos de ese mismo año, la crisis lejos de disminuir, fue en aumento. La problemática social y económica de los años anteriores no había retrocedido y las medidas del Operativo Tucumán, una medida para restituir el trabajo a los obreros del azúcar,  no habían logrado el objetivo propuesto. El conflicto más importante durante el mes de noviembre estuvo marcado por el reclamo en torno al comedor estudiantil. En el interior de la provincia la toma de varios ingenios marcó el conflicto obrero.


Durante los últimos días del mes de octubre y los primeros del mes de noviembre los estudiantes participaron de diferentes actos de protestas, mucho de los cuales tuvieron por espacio una de las sedes del comedor universitario, ubicado en calle Muñecas al 200, en pleno centro de la ciudad. Eran comunes las ollas populares y en más de una oportunidad tomaron la calle como modo de manifestar. Otra forma de protesta fueron los actos relámpagos, que consistían en reuniones celebradas en diferentes puntos de la ciudad en donde uno o dos oradores pronunciaban un encendido discurso y luego la manifestación se disolvía, procurando desconcentrarse antes de la actuación represiva de la policía.

También los docentes habían entrado en la lógica de la protesta y los paros se multiplicaban. Los puntos de reclamo del movimiento estudiantil tenían que ver con un comedor bajo control y administración de los estudiantes, el reclamo por un mayor presupuesto, el aumento de las plazas del mismo, la no privatización, la instalación de nuevas residencias, el apoyo a la huela de FATUN. Las consignas propiamente políticas apuntaban contra la dictadura militar, la unidad obrero – estudiantil, y por la libertad de los presos políticos y la vigencia de las libertades públicas.

En los ingenios también se agudizaba la conflictividad y como forma de protesta era habitual que los trabajadores coparan las fábricas tomando a modo de rehenes a los gerentes de las mismas.

Durante los primeros días del mes de noviembre los estudiantes y los obreros profundizaron las luchas  llegando al punto más álgido entre el 10 y el 14 de ese mes.

El martes 10 una asamblea estudiantil decidió almorzar en la calle con ollas populares frente a las instalaciones del comedor universitario. Durante todo el día se sucedieron los cruces verbales entres los dirigentes estudiantiles y la policía que pedía el desalojo de la vía pública. Al mismo tiempo comenzaron a levantarse las primeras barricadas y por consiguiente los primeros enfrentamientos entre las fuerzas populares y las fuerzas de la policía. El conflicto se expande por todo el centro de la ciudad, llegando incluso hasta la Casa de Gobierno, donde también se producen enfrentamientos. Los choques entre una y otra fuerza fueron en aumento y la violencia del primer día se repitió el miércoles 11, paralizándose la actividad comercial, y deteniendo la policía a algunos dirigentes estudiantiles.

Los estudiantes lograron durante esas jornadas ocupar y controlar prácticamente 90 manzanas de la ciudad y la represión se tuvo que manifestar de manera virulenta para quebrar a las fuerzas del campo popular. No es casual tampoco que el encargado del operativo en Tucumán durante los sucesos de noviembre fuera el coronel Jorge Rafael Videla. El dato no es menor si tenemos en cuenta que Videla sería en marzo de 1976 uno de los comandantes en jefe en producir el golpe que derrocó a Isabel Martínez de Perón.

Si bien en las primeras horas de la protesta el foco estuvo centrado en el conflicto estudiantil y la protesta llevada a cabo frente al comedor estudiantil, el movimiento obrero habría de plegarse durante el correr de las horas. Pero no sólo los estudiantes y obreros participaron de la lucha contra las fuerzas policiales y militares. También los vecinos de San Miguel de Tucumán apoyaron al movimiento obrero – estudiantil aportando objetos que eran arrojados contra la policía o también con elementos para las fogatas que se alzaban en las diferentes barricadas. Es decir que el apoyo de las clases medias urbanas en la rebelión fue total. Este aspecto es crucial para comprender lo que habría de acontecer años después en la provincia. La represión instaurada a partir de febrero de 1975, con el llamado Operativo Independencia tuvo por objetivo no sólo terminar con la guerrilla, sino cortar todo vínculo de solidaridad entre las clases medias y los sectores populares alimentado al calor de los sucesos ya mencionados.

Lo importante resaltar en este punto, es que en el largo plazo si bien a nivel nacional no tuvo las repercusiones que tuvo el Cordobazo, en el sentido de hacer caer a un  presidente, como fue el caso de Onganía, el Tucumanazo cargó con las fuerzas del orden a nivel provincial, repercutió  en el ámbito nacional, ya que la policía local no bastó para contener las manifestaciones, por lo que tuvo que intervenir el ejército tal como lo he mencionado. En cuanto a los dirigentes locales en el corto plazo fue reemplazado el jefe de la Policía, el Rector de la Universidad y en diciembre fue también reemplazado el gobernador Imbaud, designando el entonces presidente defacto, Levingston a O. Sarrulle como el sucesor en el ejecutivo provincial. El reconocimiento internacional estuvo dado por actos en solidaridad que se realizaron en Uruguay con artistas de diferentes países.